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jueves, 30 de septiembre de 2010

Ruta Desfiladero de las Xanas



Ir a Covadonga, “hacer” el Cares, caminar por la ruta del Alba, bañarse en la Olla de San Vicente, tomar una sidra en Cudillero y hablar de Las Xanas habiendo comido en Casa Generosa, son registros recurrentes en muchos de los asturianos que salen de casa y turistas enamorados de la tierra que nos visitan una vez, y siempre vuelven. Si algún lector no pone todas las cruces, estas cuatro o seis cruces elementales, probablemente hubiera tenido experiencias de mayor grado y muy diversas en nuestra tierra, pero sin duda se ha saltado alguna lección ni mucho menos despreciable.

Así pues esto son Las Xanas.

“Las Xanas son ninfas de agua dulce de pequeña estatura que poseen una extraordinaria belleza y largos cabellos rubios. Habitan en fuentes, cuevas y riberas de los ríos. Este personaje de la mitología asturiana sale en la noche de San Juan a romper su encantamiento: bailando, lavando y tendiendo su ropa. También hace ovillos de hilo de oro y plata que regala a los pastores. Posee grandes tesoros y paga con ellos a quienes le prestan algún servicio haciendo ricas a las personas que la libran de su encantamiento.”

La tradición popular une este personaje mitológico con un paraje en el que se juntan los Concejos de Santo Adriano, Proaza y Quirós, a través del cual discurre el arroyo de Las Xanas o Viescas, excavando grandes moles calcáreas y formando un conjunto natural impresionante: el Desfiladero de Las Xanas.

Bien desde la carretera nacional N634 o bien desde la oportuna desviación desde la autopista Oviedo-Grado, nos situamos en Trubia (AS 228). A partir de aquí, camino de Proaza por la AS 228 y hacia el Km. 11, unos 500 m. antes de Villanueva (San Román), nos encontramos con un área recreativa, Las Xanas, ideal para dejar el vehículo.

A mano izda. observamos una carretera que conduce a Tenebredo, por la que deberemos transitar unos metros. Enseguida encontramos carteles indicadores mostrándonos no sólo la dirección de la ruta sino información cultural de la misma.

La estrecha senda que quedó del proyecto de carretera de los años 30, discurre a media ladera del desfiladero y permite contemplar la intensa labor del agua sobre el sustrato rocoso. El camino en alguno de los puntos mantiene respecto al río alturas de más de cien metros de diferencia de cota, por lo que su verticalidad y la circunstancia anterior hacen que la mirada hacia abajo provoque algún que otro estremecimiento. Para evitar sinsabores innecesarios, en pasos determinados se han colocado quitamiedos de fuerte cabo para poder caminar sujeto a unos pseudo pasamanos.

En una segunda fase de la excursión nos adentramos profundamente en un tupido bosque de hayas, olmos, avellanos y pequeños castaños. Es recomendable pararse y escuchar su musicalidad.

Llegamos a un molino al lado del río, cruzamos un viejo puente de madera, subimos una dura pendiente con escalones en algún tramo, y comenzamos a vislumbrar la Iglesia de Pedroveya, de San Antonio, con su centenario tejo, y aun más a lo lejos el pueblo, con sus típicos hórreos asturianos.

Volveremos por el mismo sitio.

Tiempo: 3:30 h (i/v)
Desnivel de subida: 300 m
Dificultad: Baja

Panel explicativo en el punto de partida

Villanueva desde el comienzo de la caminata

Vista del cortado

Quitamiedos



Apenas se alcanza a ver el arroyo




Cambia el entorno


Iglesia de Pedroveya, a la izquierda Dosango

Iglesia de San Antonio con su texo


Iglesia de San Antonio de Padua

Anacrónica disuasión (hemos calculado unos 60 euros)

Y no es 14 de febrero

martes, 28 de septiembre de 2010

Peña Cebeo y Pico Sienra



Señalización: escasa
Dificultad: baja
Distancia: 15 km.
Desnivel total: 800 m.
Duración: 5 h.

Arrancamos del mismísimo Covadonga (257 m.), Real Sitio y cuna de la Reconquista.

A 20 m. de los recostados leones que custodian con histórica paciencia la más famosa y venerada gruta asturiana: El Santuario de La Cueva de la Santina, se comienza habitualmente la Ruta de la Vega de Orandi.

Nosotros, por el contrario, ascendimos caminando por la carretera de acceso a los Lagos, y a poco más de un kilómetro cuesta arriba, alcanzamos una desviación a la dcha. que conduce al cementerio. Lo pasamos y afortunadamente lo dejamos atrás.   

Continuamos ese trayecto hasta una señal inequívoca indicando un camino que nos permite comenzar a subir bordeando el monte Auseva. Ahí, en  esa señal,  se juntan ambos accesos o inicios de trayecto. Naturalmente más cómodo y corto es el de abajo, desde la gruta.

Al principio ascenderemos bastante por un ancho y empedrado camino. La pendiente no muy pronunciada es sin embargo constante y discurre bajo la sombra de los variados ejemplares de arbolado de un extenso bosque.

A partir de ahí descenderemos hacia el río Les Mestes-Orandi que acompañaremos luego bastante curso, viéndonos obligados a cruzarlo en repetidas ocasiones. Es una sorpresa cuando de pronto nos encontramos con una cueva – Cueva de Orandi- por la que el agua se pierde y desaparece a nuestra vista, discurre sigilosamente bajo el monte Auseva, resurgiendo nuevamente más brava y cristalina, en forma de cascada, en la misma Gruta de Covadonga.

El cálido y verde paisaje de la Vega de Orandi, rodeado de montañas que lo custodian a los ojos de los no avisados, es algo inolvidable. Al N. el Collado de Orandi (522 m.) y Vallina La Iglesia, al S. Les Llaceríes y Los Quintaninos.

Si a mitad de la Vega, en Escobio, se tira a la dcha., se toma el sendero de la Vallina de  la Iglesia, depósito de agua, fuente y vista del vértice del Pico Sienra (786 m.) Nosotros continuamos por lo verde.

Caminamos hasta Les Mestes. ¡No llegar a cruzar el puente! Ahí mismo se impone un giro a la dcha. y reanudar la ascensión por monte abierto, Collado Cebeo, caminos de ganado no claros, y elevado arbusto que dificulta e incomoda sustancialmente la marcha.

Un montón de piedras en lo más alto nos quieren indicar que llegamos a la Peña Cebeo (825 m.)

En dirección N., y aparentemente cerca, se observa la cruz del Pico Sienra (786 m.) y hacia allí nos dirigimos bajando primero por la izda. para atacarlo por el lado S.
Las panorámicas desde cualquiera de los dos picos son de antología

El descenso lo planteamos por la bajada de la Matona, sin salirnos del bosque, bordeando por arriba la Vega de Orandi. Resulta largo, incómodo y muy pendiente, pero es el retorno. 


La Basilica

Dejamos el antiguo camino y acometemos esta senda

Mirando hacia atrás, subida a la Cruz de Priena desde Covadonga


Alguna señal encontramos


Cueva de Orandi

La Vega de Orandi

No cruzar este puente

Subiendo a Peña Cebeo

A veces merece la pena mirar atrás

Encontramos buenos ejemplares de hayas



Desde Peña Cebeo vemos el  Sienra

Cruz en la cima del Pico Sienra

Macizos Central y Occidental

Regreso

Salida del río Orandi en Covadonga

martes, 14 de septiembre de 2010

San Esteban de Pravia - Playa El Aguilar - San Esteban de Pravia



En un día de excursión de no demasiadas pretensiones y poco mas de dos horas de disponibilidad, podemos atacar la Ruta Costera de Los Miradores bien desde la playa de Aguilar a San Esteban de Pravia o viceversa.
Con una cota que ronda los cien metros de altura sobre el nivel del mar y a lo largo de 4,5 km. de recorrido, discurre esta senda bien concebida por parajes cómodos y hermosas perspectivas.
Comenzamos la nuestra en la mañana de un buen día de setiembre desde el Mirador del Espíritu Santo, en  el alto de San Esteban. Caminamos hasta el mirador de La Atalaya, los Glayos y el Alto Las Llanas,  pasamos por Miradoiro y alcanzamos el Aguilar sin demasiado esfuerzo.
De la belleza de las vistas dan fe algunas de las fotos  conseguidas. 

Playón de Bayas desde el Espíritu Santo


Mirador del Espíritu Santo


Ermita del Espíritu Santo

Vista hacia el Oeste


Playa Cazonera


Puente de Las Barqueras


Playa del Aguilar desde el mirador Los Glayos


Dique del Puerto San Esteban y playón de Bayas desde Los Glayos 


Playa Las Llanas desde Miradoiro


 Playa del Xilo


Playa del Aguilar


Disfrutando de la soledad

martes, 7 de septiembre de 2010

Pico Turbina



La ascensión al Pico Turbina tiene dos atractivos:  el primero son las hermosas panorámicas que podemos contemplar desde sus cimas (al norte la costa desde Lastres hasta mas allá de Unquera con Llanes casi en el centro; al sur los Picos de Europa casi al completo y al este y oeste el resto de la sierra del Cuera destacando el Pico Haba y Peña Blanca) y el segundo conseguir acertar con un buen día para poder disfrutar de la primera. En esta ocasión, al fallarnos la segunda, nos perdimos parte de la primera.

Iniciamos la ascensión en un lugar conocido como la Majada de Trebes (aquí aparcamos), al que se llega fácilmente en coche por una pista que nace en el Collado Cruz entre Arangas y Rozagás. La pista, ya sin hormigonar, sigue hacia nuestra derecha hasta unas minas en desuso. Nosotros la abandonamos allí mismo rodeando por su derecha una finca cercada que tiene una cabaña en su parte alta.

Ascendemos entre prados por una senda que a veces perdemos hasta que enlazamos con la que procede del pueblo de Arangas, mucho más marcada. Ahora seguimos ascendiendo por la llamada Canal de Gobiu, el tramo mas duro de la marcha, que en sucesivos zigzags nos permite salvar un fuerte desnivel. Después de no poco esfuerzo alcanzamos la collada de La Concha de Gobiu, un excelente sitio con unas espléndidas vistas hacia el Macizo Central de los Picos de Europa con su Pico Urriellu bien visible. Una vez recuperados del esfuerzo atravesamos una portilla metálica y por una senda, que también a veces no se deja ver, llegamos a la Braña Piedra del Oso, medio escondida en un jou, cruzamos esta con dirección NE y después de salvar un ligero repecho logramos ver ya al Turbina, al cual nos dirigimos por unos incómodos senderos que salvan los numerosos jous o escares que hay en la zona y que dificultan bastante el caminar.

Una vez en su base acometemos con bastante comodidad la primera cumbre del Turbina. Allí nos encontramos con una antena, una caseta y un vértice geodésico. Mirando hacia el norte vemos la segunda cumbre, donde hay una cruz y un buzón montañero.

La panorámica desde cualquiera de las cumbres bien recompensa el esfuerzo de haber llegado aquí, aunque esta vez el disfrute no fue total ya que empezó a acompañarnos una ligera lluvia y una niebla que nos dificultaba la visibilidad hacia la costa por momentos.

Como la niebla iba en aumento y la fina lluvia no cesaba, abandonamos rápidamente el lugar por el mismo camino de ida volviendo a parar en La Concha del Gobiu, donde la niebla y el agua habían desaparecido, y una vez vaciado parte del contenido de la mochila descendemos tranquilamente hasta Trebes.

Distancia: 9,40 km
Desnivel acumulado de subida: 610 m
Dificultad: Media
Duración: 5:15 horas


Arangas desde la Cuesta del Gobiu
Los Picos de Europa a nuestra espalda
La portilla de La Concha
La Braña de la Piedra del Oso
Otra panorámica con los Picos de Europa al fondo

Aparece al fin el Turbina

 Un poco mas cerca

La cima principal
Vista hacia la cima secundaria
La cima secundaria
Empieza a llover y aparece la niebla
Vista hacia la costa
 
Descendiendo entre la niebla
La niebla va quedando atrás