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miércoles, 27 de julio de 2011

Pico La Patana (desde La Azorera)



Tuña es la capital del Cuarto de la Riera, un auténtico centro de arquitectura señorial nobiliaria, con familias de rico abolengo histórico que construyeron a lo largo de los siglos, partiendo de la edad media, un gran número de palacios y casonas que se reúnen en este pueblo: El Palacio de Cabo del Río (s/XVI al XVIII), junto al río Genestaza , o bien en el centro del pueblo la Casa de la Torre. Construcciones interesantes son también el Puente del Carral o la Iglesia Parroquial (s/ XVIII) que guarda los restos de personajes ilustres de Tuña. Hay otras casas de marcado carácter histórico como la de la Chamborra, a la salida del pueblo, donde nació el importante General Rafael del Riego.

Después de la obligada parada cultural de Tuña, pueblo ejemplar  de Asturias, reanudamos la marcha hasta la Azorera, para apreciar desde su atalaya la mejor vista de la Fana.

La Fana de Genestaza es un gigantesco argayu o derrumbe, que se encuentra en constante actividad de erosión y movimiento. La cola se une al Río Xinestaza, muy cerca del pueblo de mismo nombre (750 m. sobre el n/m), mientras el techo se encuentra a 1.429 m. de altura.

La enorme pendiente de la ladera, la deforestación, la erosión por agua de lluvia y la propia naturaleza geológica del material: abundantes cuarcitas, van degradando periódicamente la Sierra de Cabra, en lo que se ha venido en llamar la Fana de Genestaza.

1963, 1993 y 2002, fueron años en los que la rotura de piedras y “argayu” de rocas llegaron a bloquear el paso por la carretera de acceso aislando algún pueblo.

Descendemos por la carretera unos trescientos metros para dejar el coche y tomar el camino-pista de la derecha. A los quince minutos se transforma en senda coincidiendo ocasionalmente incluso con el propio cauce del río Xinestaza.

El ascenso, siempre en dirección sur, es constante y liviano hasta situarnos en la collada del depósito de agua. Toda la aproximación asciende encajonada entre las Sierras de la Cabra a nuestra izquierda y la de Degüeño a nuestra derecha.

Al principio y final de la ruta se observa el Pico La Patana, característico por sus antenas de TV y caseta.

Atacamos su cumbre, rodeándolo, de sur a norte.

Volvemos por el mismo camino.
Al llegar al coche, una lugareña nos desarma al informarnos de que realmente no subimos la Patana, sino la Peña o Pena Filera, y en efecto comprobamos el nombre en un mapa del Principado. Sin embargo todas las referencias de montañeros y libros de rutas concuerdan en llamarlo La Patana. Simplemente introducimos la discrepancia.




Distancia: 13,50 km (i/v)
Desnivel: 810 m
Dificultad: Media-baja
Duración: 4:30 horas


En Tuña
Iglesia de Tuña
La Fana de Genestaza
Comenzamos a caminar con la Patana al fondo

Se acaba la pista

Aquí el camino y el cauce coinciden


Los Cadavales

Se ve la antena

Camino de subida

Arriba


martes, 19 de julio de 2011

Las Salas - Cistierna (Ruta Vadiniense IV)



Tramo Las Salas - Pajar del Diablo
Tramo El Pajar del Diablo - Alejico

Tramo Alejico - Cistierna
Distancia: 23,30 km
Desnivel de subida acumulado: no significativo
Dificultad: Media-baja
Duración: 6:15 horas


Descargar track de la ruta:




Emprendemos hoy la cuarta etapa de nuestra Ruta Vadiniense, que comienza en Las Salas para finalizar en Cistierna.

Las Salas es un punto estratégico para senderistas y montañeros leoneses, ya que por allí transcurre, y en algunos casos incluso se inicia, un buen número de atractivas rutas como la que nos ocupa, la GR-1 en su tramo leonés, el Sabinar de Crémenes, la subida a Peña Las Pintas, al Jaido, etc.

En Las Salas, nada mas pasar el puente que cruza el Esla para ganar su margen izquierda, nos encontramos con la pista donde habíamos finalizado la etapa anterior, y girando a nuestra derecha tomamos la denominada “Calzada Romana del Esla” -o también “Vía Romana de la Conquista” o “Vía Saliámica”-, que de todos esos nombres puede presumir, lo cual es signo de su grandeza.

Poco después atravesamos una pequeña área recreativa y el lugar de San Roque, para llegar al otrora famoso Refugio de Pescadores de Las Salas. La senda continúa paralela al río para recalar en el Escobio de Remanganes, donde es bien visible el empedrado de su calzada.

Entre arboledas, apreciando alguna sabina, el camino nos lleva hasta la ermita Virgen de Pereda, un edificio de construcción moderna (1966) en un acogedor entorno. Debemos ahora caminar por un pequeño tramo por carretera hasta la altura de Crémenes, dejando a nuestra derecha el puente que nos llevaría al pueblo. Abandonamos el alquitranado para proseguir por la pista que sigue al lado del río hasta Villayandre. A partir de aquí, poco a poco, la senda va ganando altura hasta alcanzar el punto más alto y bello de nuestro recorrido de hoy: La Entrecisa, donde la calzada nos muestra toda su grandeza con un piso de grandes losas, algunas de ellas con desagües labrados, sostenidas por trabajados muros de contención y de roca tallada.

Iniciamos el descenso por el llamado Pajar del Diablo desde donde podemos contemplar los meandros del Esla. La calzada se arrima a la montaña primero, se introduce en un bosque después, y finalmente alcanza Valdoré, donde terminan los 11 kilómetros de esta calzada romana que aún se conservan casi intactos y que afortunadamente el asfalto no “borró”. 

En este punto debemos atravesar la carretera y por un camino rural que transcurre entre fincas nos dirigimos a Verdiago. Cruzando el puente San Mamés nos situamos ahora en la margen derecha del río Esla, que no abanderemos hasta Cistierna. Este
tramo coincide  con la Ruta de Las Minas, pasando por la escombrera y bocamina de “La Imponderable” y entrando en Alejico por debajo de su afamado puente colgante.

Pasados el área recreativa y la playa fluvial de Sabero, abandonamos esta ruta y seguimos al frente para, poco después, internarnos en las antiguas instalaciones de las Baterías de Cok, Talleres y Parque de Carbones de las extintas Hulleras de Sabero y Anexas.

Una vez alcanzada la nueva variante de Cistierna cruzaremos por el puente de Yugueros para dirigirmos a la estación de FEVE a través del barrio de La Chimenea, donde damos por finalizada la caminata de hoy.

Toda la ruta está perfectamente balizada: tanto el tramo las Salas – Valdore, por la PR LE-36; como el de Verdiago – Puente Sabero, por la PRC-LE 60; en todo su recorrido grandes flechas amarillas nos van identificando la Ruta Vadiniense.

Carretera general a su paso por Las Salas
Puente de Las Salas
Área Recreativa de Las Salas
La senda en sus inicios
Armadura de la calzada

Refugio de pescadores
La senda por la zona del Escobio de Remanganes

Detalle de mal gusto

Una mirada hacia atrás: Las Peñas Pintas
Nuestra Señora de Pereda
La senda a su paso por Cremenes
Subida a La Entrecisa
La Entrecisa
Bajada de La Entrecisa
La curva del Pajar del Diablo
La calzada del Pajar del Diablo
Otro tramo de la calzada del Pajar del Diablo
Bajada hacia Valdoré
La senda cerca de Valdoré
La senda entre fincas a la salida de Valdoré
A la carta
La senda entre restos mineros
Puente colgante de Alejico
La orilla del Esla camino de Vegamediana
Ruinas del puente colgante en Vegamediana
Antiguas baterías de cok de Vegamediana
Restos del Parque de Carbones de Vegamediana

martes, 12 de julio de 2011

Pico Cerroso




Distancia: 12:40 km
Desnivel subida acumulado: 890 m
Dificultad: Media-baja
Duración: 4:15 horas


Nuestro objetivo de hoy, el pico Cerroso, es otro referente del Alto Esla. A pesar de que es el techo de Cistierna, es quizá el que mejor se deja conquistar, y además hay algo de historia reciente en él: durante la Guerra Civil una avioneta militar se estrelló aquí y todos sus ocupantes fallecieron. Una placa, en una de sus laderas, recuerda aquel trágico accidente.

Iniciamos la andadura en la iglesia de Ocejo de la Peña, un sorprendente  pueblecito por su situación, ya que si hoy en día no es difícil llegar a él hace años tenia que ser una odisea. 

Saliendo de Santa Olaja de la Varga hay que atravesar dos túneles y el desfiladero del Duerna. Es un trecho de unos cinco kilómetros que invitan a realizarlos a baja velocidad para admirar este extraordinario paisaje.

De la parte opuesta del singular campanario de su iglesia parte una ancha pista con dirección SO con algunos tramos labrados en la peña como no podía ser menos para hacer honor a su nombre.

Entre revueltas vamos ganando altura y, cuando alcanzamos una bifurcación elegimos el ramal de la derecha que nos lleva hacia el Prado de los Casados, el camino desaparece y, en fuerte pendiente, ascendemos una collada desde la que vemos al norte una peña que podemos vadear por cualquiera de sus lados. Por la derecha, más fácil y con menos desnivel, la ruta nos llevará hacia el destino atravesando el Valle del río Moro y por su izquierda hacia la collada Genciana. Poco antes de llegar a esta una senda nos baja hacia el citado Valle del río Moro, donde tomamos una ancha pista que, casi en llano, nos va acercando hacia una gran nave ganadera después de pasar al lado de una fuente-abrevadero. 

Poco antes de llegar a la nave vemos una infinidad de sendas de ganado que inician la subida hacia la cima del Cerroso. Quizá fuera mas lógico hacerlo hacia la collada Argovejo situada entre este pico y Peña Rionda, pero al tener las coordenadas en el GPS de la placa conmemorativa del accidente nos dirigimos directamente hacia ella. (Algunos de nosotros ya coronamos el Cerroso hace nueve años, desde Argovejo, y en aquella ocasión no nos enteramos de dicha placa hasta pasados unos días y en esta no queriamos dejar de verla).

Una vez aquí el resto de la ascensión es bastante fácil. Un pequeño descanso en su cima con vértice geodésico, tres placas y dos buzones de cumbres. Iniciamos el regreso casi por el mismo camino de subida para coger la pista junto a la nave. Ya en ella seguimos con dirección este y, con ligeras subidas y bajadas, poco después pasamos al lado de la escombrera de una antigua mina con la gran charca que veíamos desde la cima. La pista continúa retorciéndose para salvar las dificultades orográficas hasta que al final llegamos al Corral de la Cabaña para encontrarnos con el camino de Ocejo a Ferreras. A partir de aquí los dos kilómetros de dulce pista y en ligero descenso que faltan para llegar a Ocejo son pan comido.


La iglesia de Ocejo y su curioso campanario
Punto de partida
Ocejo de la Peña "a vista pájaro"
Un tramo de la senda en sus inicios
Otro tramo de la pista
La pista continua entre grandes peñas
Vista del Cerroso, Collada de Argovejo y Valle del Pico Moro
El Pico Moro
El Pico Moro y Peña Rionda
Fuente-abrevadero en el Valle del Pico Moro
Ingeniería hidráulica
Placa recordatoria del accidente
La cima del Pico Cerroso
Los Picos de Europa
El Valle de Tejedo
Argovejo desde la cima
Pico Moro y Peña Rionda
Detalle de la bajada de la cima a la pista 
Panorámica desde la bajada
Tramo de la pista Argovejo-Ocejo de la Peña
Antiguas instalaciones mineras
Paso canadiense en Corral de la Cabaña
Collarin del Aire

Camino a Ocejo de la Peña
La fuente de Ocejo de la Peña