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jueves, 18 de agosto de 2011

Cascada del Tabayón del Mongayo (P.R. AS-60)



Distancia total: 10,60 km
Desnivel de subida acumulado: 470 m
Dificultad: Baja
Duración: 4:00 horas

Distancias y tiempos parciales:
Tarna-Cruce Terreros: 1,10 km (20 m.)
Cruce Terreros-Robles Llanos del Toro-Cruce Terreros: 1,70 km (50 m.)
Cruce Terreros-Cascada Tabayón: 3,40 km (1:20 m)
Cascada Tabayón-Tarna: 4,40 km (1:30 m)

A pesar de la agreste orografía del terreno, no tenemos demasiadas cascadas en Asturias y las que hay carecen de entidad: las de Oneta, Xiblo, Llaimo, Covadonga, Agua Blanca, Cioyo o Aguasalió son algunas de las mas significativas. Unas destacan por su belleza, otras por el entorno o la historia que las rodea, alguna por su altura, pero la más espectacular de todas ellas es sin duda la del Tabayón del Mongayo, que lo reúne todo. Está declarada Monumento Natural de Asturias (Mayo de 2003), y se encuentra dentro del Parque Natural de Redes.
Para visitar esta cascada nada mejor que desplazarse al pueblo de Tarna desde donde arranca un pequeño recorrido señalizado (PR. AS-60). El antiguo pueblo fue destruido totalmente durante la Guerra Civil en el año 1937 y posteriormente reconstruido, por lo que su trazado dista mucho de los típicos pueblos de montaña de la zona.
A la entrada del pueblo, y tras cruzar un pequeño puente sobre el río Nalón, arranca a la derecha un camino hormigonado que pasa por delante del cementerio. Ahí iniciamos la ruta que continúa entre prados que acaban internándonos en el bosque Saperu hasta el cruce de Terreros.
Una señal nos invita a desviarnos a la izquierda para visitar el Llano del Toro, donde se encuentran dos grandes ejemplares de centenarios rebollos. Atravesando un prado e internándonos en un hayedo, conducidos por las contínuas marcas de pintura en sus árboles, terminamos al lado del mayor de los rebollos: un ejemplar de unos 10 metros de perímetro (el segundo más grande de Asturias después del Carbayón de Valentín). Unos metros más arriba hay otro algo más pequeño: de unos 7,5 metros de perímetro. Ambos están protegidos por un cercado de madera y en el primero se puede ver un cartel que dice:

-Heridos por mil rayos, centenarios robles albares vigilan el seno de los hayedos del  "Llanu’l Toru", contribuyendo con sus retorcidos troncos al enriquecimiento de los complicados equilibrios del sistema forestal-

Tras la visita de los rebollos, regresamos de nuevo al Cruce de Terreros y seguimos por la pista que traíamos que, a tramos, está hormigonada.  Poco después cruzábamos un rústico puente de madera sobre el arroyo Requexada y pasábamos al lado de la antigua majada de Las Cabaniellas hasta encontramos con la Fuente Les Arellales.
A partir de aquí la pista se convierte en senda con ligeros altibajos, pero de buen andar. Cruzamos un nuevo puente de madera para salvar un regato y continur hasta el final del bosque, donde ya empezamos a divisar la cascada, el Canto del Oso y el Cuitu Negro.
Primero hay una pequeña bajada entre brezos hasta La Campona, luego cruzamos el río Mongayo dos veces, para inmediatamente iniciar una ligera subida hasta la base de la cascada.
Contemplada ésta con deleite, sólo nos queda iniciar el regreso que realizamos por el mismo camino de ida.
Sin duda una bonita excursión; otra de las imprescindibles y apta para todo el mundo, incluso niños.


Iglesia de Tarna
Lugar de inicio de la ruta
Cartel informativo
Cruce de Terreros (desvío a Llanos del Toro)
Bosque de Llanos del Toro



















Rebollos centenarios

Puente del Rodrigo sobre el arroyo Requexada
Fuente Los Arellales
Entorno Los Arellales
Monte Saperu

Puente Pandu La Escoba
El Cuitu Negro
Cantu del Oso
La cascada ya es visible
Cabaña en La Campona
Subiendo hacia la base de la cascada
El Tabayón del Mongayu

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