Accedemos a Oneta, desde la desviación de Luarca, AS-36, pasando por Menudeiru, Belén, Siñeriz y Brañúas. Aunque realmente es más rápido y descansado torciendo desde Navia, camino de Villayón, capital del municipio de Villayón, a través de la carretera local AS-25, saliendo de la misma en Arbón hacia Villartorey y Oneta finalmente.
Dejando el coche en el pueblo, junto a la iglesia, comenzamos la excursión, por cierto corta excursión, en dirección a las cascadas. Observando el río a la izquierda y el cementerio a la derecha, y a no más de media hora de marcha, notamos el frescor y el ruido del caudal de agua del río Acebal. De pronto se nos esconde, para aparecer nuevamente y precipitarse verticalmente por una altura de casi cuarenta metros. Nos hallamos en la primera cascada, la Firbia. Más adelante, la Ulloa, de menor verticalidad; y la última: La Maseirúa, caracterizada asimismo por su natural belleza, pero a diferencia de las anteriores, su acceso es bastante más difícil.
El paso de una cascada a otra discurre en buena medida por un camino artificial que en su tiempo fue cauce de agua motriz hacia los molinos de la zona. Dos de ellos se encuentran rehabilitados y abiertos para satisfacción de los curiosos visitantes.
Fresnos, robles y castaños componen un escenario de vegetación variada y rica.
Las cascadas de Oneta, declaradas Monumento Natural por el Gobierno del Principado de Asturias, son un punto de referencia hoy en día para numerosos turistas y senderistas en general.
Distancia: 2 km (ida y vuelta)
Dificultad: Baja
Duración: 1 h. ( ida y vuelta)
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| Entorno de Oneta desde la carretera |
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| Iglesia de Oneta |
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| Curiosos pegoyos |
Primera cascada
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| Interior del molino de arriba |
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| Antiguo canal de agua, hoy acceso peatonal |
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| Segunda cascada |
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| Segundo molino |
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| Tercera cascada |
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| Acceso complicado |
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| Detalle del tejado del molino |
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| LLegando de vuelta |
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| Inevitable contraste |
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| Imposible no parar el coche y fotografiar ese cielo |